IMC: La fórmula para conocer tu estado de peso
Lucas Stefani
Profesor de Educación Física
La balanza muestra un número: Tu peso corporal.
El problema es que el peso, por sí solo, no dice casi nada. No distingue contextos, no contempla proporciones y no permite saber si ese valor es adecuado o no para tu cuerpo.
No es lo mismo pesar 80 kg midiendo 1,60 m que pesar 80 kg midiendo 1,85 m. El valor absoluto es el mismo, pero la interpretación cambia por completo.
Para poder darle sentido al peso corporal es necesario relacionarlo con la estatura. A partir de esa relación surge uno de los indicadores más utilizados en salud y nutrición: el Índice de Masa Corporal (IMC).
Calculá tu IMC
Si el resultado te dá 0.0 es porque estás
poniendo tu altura en cm. y no en metros!
El valor que obtuviste es una referencia inicial. Ahora, si tu IMC te dió bajo peso, sobrepeso u obesidad te voy a contar un poco como utilizar esa información.
Bajo peso (IMC < 18,5)
Un IMC en rango de bajo peso indica que, en relación con tu estatura, tu masa corporal total es baja. Esto no es algo negativo por sí mismo ni implica automáticamente un problema de salud.
Muchas personas se mantienen de forma estable en este rango durante años (o toda la vida), entrenan, se sienten bien y no presentan limitaciones funcionales. En estos casos, el bajo peso suele responder a características individuales, hábitos consolidados o a una estructura corporal naturalmente delgada.
El bajo peso puede volverse relevante cuando aparece acompañado de otros signos, como:
- Fatiga frecuente
- Debilidad general
- Infecciones recurrentes
- Pérdida de peso repentina no planificada
- Restricciones alimentarias sostenidas o conductas alimentarias poco saludables.
En líneas generales, si tu bajo peso es estable en el tiempo y no se acompaña de síntomas ni de una disminución en tu capacidad física o bienestar, difícilmente represente un riesgo para tu salud.
Si aun así tu objetivo es aumentar tu masa corporal de manera sana y progresiva, una estrategia habitual es el superávit calórico planificado, combinado con entrenamiento adecuado. En este artículo podés encontrar más información sobre cómo abordar la parte alimenticia de forma estructurada y sostenible.
Sobrepeso (IMC 25 – 29,9)
Un IMC en rango de sobrepeso indica que, en relación con tu estatura, tu masa corporal total es mayor a la esperable. A diferencia de los otros rangos, éste es especialmente heterogéneo y requiere una lectura más cuidadosa.
En el sobrepeso pueden convivir situaciones muy distintas:
- Personas con mayor masa muscular y bajo porcentaje de grasa.
- Personas con exceso de grasa corporal, sobre todo a nivel abdominal.
- Combinaciones intermedias.
Por este motivo, el IMC en este rango no alcanza por sí solo para definir riesgo ni para tomar decisiones. Si querés conocer cómo se evalúa con precisión los porcentajes de grasa y músculo en tu cuerpo te recomiendo este post.
Cuando el IMC indica sobrepeso, el paso siguiente razonable es evaluar dónde se concentra el peso extra, en especial la grasa abdominal. La acumulación de grasa a nivel del abdomen se asocia a un mayor riesgo cardio-metabólico.
Para estimar si existe acumulación de grasa abdominal podés realizar un test simple:
- Con una cinta métrica flexible tomas las medidas de la circunferencia de tu cintura y de tu cadera.
- Para medirte la cintura, rodea tu cuerpo con la cinta métrica a la altura del ombligo.
- Para medir tu cadera rodea tu cuerpo con la cinta a la altura media del glúteo.
- Una vez que tengas las dos medidas registradas, las dividís: CINTURA ÷ CADERA.
- Si el resultado es igual o mayor a 0,85 si sos mujer, o 1 si sos hombre indica un exceso de grasa abdominal y, por ende, mayor riesgo de enfermedades metabólicas.
En este punto, la prioridad es mejorar la relación entre masa grasa y masa muscular, reduciendo el riesgo a largo plazo.
Si querés profundizar en este enfoque, podés leer este artículo sobre déficit calórico, donde se explica cómo reducir tu peso corporal sin comprometer la salud ni el rendimiento.
Obesidad (IMC > 30)
Un IMC en rango de obesidad, a diferencia del sobrepeso, indica casi siempre un exceso de tejido graso y se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, cardiovasculares y articulares a largo plazo. Si bien la capacidad funcional puede variar según el grado de obesidad y las características individuales, el riesgo que representa esta condición es real y conviene abordarlo con decisiones concretas.
En algunos casos, factores hormonales (como alteraciones tiroideas) pueden influir en el aumento de peso. Sin embargo, incluso en estos contextos, el manejo de la composición corporal y de los hábitos sigue siendo una parte central del abordaje.
A diferencia del rango de sobrepeso, cuando el IMC se encuentra en valores de obesidad no es necesario confirmar el riesgo mediante otras mediciones. La prioridad pasa a ser reducir la masa grasa de forma progresiva, planificada y sostenible.
Un déficit calórico moderado y sostenido, junto con un entrenamiento bien planteado, constituye la base para iniciar el proceso de reducción de grasa corporal. En este artículo podés encontrar una guía simple sobre cómo aplicar un déficit calórico de manera saludable y compatible con la actividad física.
Importante aclarar que es recomendable evitar cualquier tipo de solución que se presente como rápida y que implique una restricción extrema. Ante cualquier malestar o antes de comenzar alguna medida radical, consultá a un profesional.